Embarazo y cáncer de mama

El cáncer de mama es una de las enfermedades que más afectan a las mujeres españolas, de hecho es la primera causa de muerte de las que cuentan entre 45 y 55 años. Pese a las cifras, en el 90% de los casos que se detectan precozmente hay curación.

Dado que es una de las patologías más propias de la mujer es también una de las que más preocupan a la hora de plantearse un embarazo, en el caso de que ya se haya padecido o de que se tenga riesgo de sufrirlo.


El cáncer de mama disminuye la fertilidad


Si una mujer ha padecido cáncer antes de quedar embarazada existe un importante riesgo de que disminuya su fertilidad debido al tratamiento.

Quimioterapia, radioterapia, mastectomía… hace unos años plantearse ser madre después de sufrir estos procedimientos parecía impensable. Pero las técnicas y los avances en materia reproductiva han hecho que esto sea una realidad. Además no todos los casos son iguales, si el tratamiento no ha afectado al aparato reproductor femenino no hay problema en quedar en estado, por ejemplo si solo ha sido una cirugía. Si se han aplicado otras técnicas habrá que valorar, una vez haya pasado un tiempo prudencial, el estado de la fertilidad. Una de las soluciones que se suelen aplicar es extraer los óvulos antes de que estos se vean afectados.

Otro problema asociado a esto son las recaídas, una mujer que ha padecido un cáncer de mama y queda en estado sufre una serie de cambio en sus senos, las hormonas hacen de las suyas y existe el temor de que el tumor se reproduzca. Hasta ahora los médicos coinciden en que el embarazo no incrementa el riesgo de recaída, el problema es que no hay estudios específicos que lo aseguren.

En cualquiera de estos casos la mujer debe estar informada antes de tomar la decisión de quedar en estado o someterse a un tratamiento de fertilidad. No será lo mismo que tenga un riesgo de recaer del 5% que del 80%.


Cáncer de mama detectado durante el embarazo


Otra cuestión es si el cáncer de mama se detecta durante el embarazo. Por lo dicho anteriormente, el hecho de quedar en estado no acelera el desarrollo de un cáncer, en este caso lo difícil será detectarlo ya que en la gestación los pechos cambian su forma y no es sencillo reconocer un tumor. Se tiene que iniciar el tratamiento aunque adaptándolo a las especifidades del nuevo estado, hay quimioterapia que se puede llevar a cabo incluso durante el embarazo sin riesgo para el bebé, no así la radioterapia. La cirugía también se puede poner en práctica si fuera necesario y hay casos en que se plantea adelantar la fecha de parto para comenzar a tratar a la mujer cuanto antes.

En lo que respecta a la lactancia el cáncer no es una enfermedad que se transmita de la madre al hijo por lo que si se ha finalizado el tratamiento y no hay problemas físicos que lo impidan se puede llevar a cabo la lactancia. Habrá que tener en cuenta que durante este periodo el pecho no recuperará su forma, con lo que la eficacia de las pruebas de control podrá estar limitada.