¿A partir de qué edad es recomendable el móvil o celular para los niños?

Casi todos nosotros hemos tenido una infancia sin móvil y ello no nos ha causado ningún tipo de trauma ni problema social, pero los tiempos han cambiado y los niños de hoy crecen rodeados de las tecnologías, ¿vamos a negarle a nuestro hijo un móvil cuando nosotros mismo no podemos separarnos de él mi media hora?

Está claro que es necesario adaptarse a los tiempos y no se pueden cerrar las puertas a los avances que van a forma parte indisoluble de la vida de nuestros hijos, ahora bien, de lo que se trata es de decidir en qué momento vamos a dotar a los niños de la autonomía que supone tener un teléfono propio.


Lo más frecuente es que un niño no tenga móvil al menos hasta los 12 años


Normalmente se habla de los 12 años como la edad a partir de la cual los niños pueden tener su teléfono propio, aunque realmente cada vez son más los niños de 6 y 8 años que cuentan con su terminal.

¿Hasta que punto es esto adecuado? Lo primero es determinar qué uso se le va a dar al teléfono, sabemos que hoy en día lo que menos hacen los niños con el teléfono es hablar, juegan, envían mensajes, escuchan música, navegan por internet, hacen fotos… Las aplicaciones crecen con cada nuevo avance y debemos valorar si eso es preciso para un niño de 7 años o si otro de 10 está preparado para gestionar de forma adecuada todas esas potencialidades.

Si hablamos de niños más pequeños, y en función de las características de cada familia, el móvil puede ser una buena herramienta para mantener el contacto con los niños y ofrecerles seguridad. Por ejemplo si los padres pasan mucho tiempo fuera el niño puede tener un teléfono simplemente para localizarles, con limitación de gasto y llamadas, es una herramienta que va a servir también para que los padres estén más tranquilos.


El móvil y su función social en el entorno del niño


Según vayan creciendo se irán abriendo las puertas convirtiendo el móvil en la herramienta social que es en la actualidad. Un niño o un adolescente sin móvil cuando todos en su entorno cuentan con él se siente un paria social. Es algo que deben valorar sus padres, en función de la madurez de su hijo. Hay menores más responsables que otros aunque en todos los casos no debemos perder de vista los riesgos. El móvil es una herramienta de comunicación, si, pero también se puede convertir en un elemento adictivo que precisamente haga lo contrario, aislar al niño de su entorno cercano y real y convertirse en una obsesión.

Por todo ello es mejor esperar a que el niño tenga una edad en la que pueda comprender las implicaciones que supone tener un móvil y a la vez sea consciente de que este no es imprescindible para su vida. Es importante también que se responsabilice de su uso, podemos limitar el gasto y hacer que participe del mismo con su paga. El móvil es un dispositivo muy útil en la actualidad y de nosotros depende que el niño disfrute de todas sus ventajas sin caer en lo más negativo de sus redes.