¿Es bueno estimular la fantasía de nuestros hijos?

¿Qué es lo que permite al ser humano avanzar? Imaginar nuevos medios de transporte, imaginar una sociedad libre de enfermedades mortales, imaginar nuevas formas de aprendizaje, imaginar un medio ambiente sostenible… Todas las grandes ideas que han hecho avanzar a la sociedad partieron de una mente que imaginó otra forma de actuar, de hacer las cosas.

Bien es cierto que también ha habido grandes desastres en la historia debidos a la imaginación de unos pocos. Y es que la mente humana es un arma muy poderosa, capaz de lo mejor y de lo peor. Nuestra labor como padres será que la imaginación de nuestros hijos se desarrolle de la forma más positiva posible.

La imaginación se describe como el proceso superior que permite a una persona utilizar la información que posee para crear una nueva representación. Cuando leemos un libro imaginamos en nuestra mente las secuencias que viven esos personajes, delante de una hoja en blanco podemos imaginar un paisaje y plasmarlo en la realidad, con tres palabras podemos llegar a imaginar una historia completa. Gracias a la imaginación somos capaces además de desarrollarnos y alcanzar nuevas metas, nos permite hacer planes y buscar los modos de hacerlos realidad.


La imaginación es la fuerza vital de los niños


La imaginación es una cualidad innata en el ser humano, de hecho uno de los adjetivos con los que se suele describir a los niños es recurriendo a su ‘gran imaginación’, es una capacidad que si no se potencia va quedando relegada al olvido y un adulto sin imaginación es una persona sin recursos ni estrategias para enfrentarse a los problemas de la vida diaria, entre otras cosas.

Por eso, de lo que se trata es de potenciar esa creatividad, una de las formas de hacerlo es fomentando su curiosidad y el que hagan las cosas por si mismos. El ensayo y error es la mejor forma de aprender, van probando diversas opciones, inventando nuevas hasta llegar a lo que desean, con la satisfacción que produce el haberlo logrado por si mismos.

El niño a su vez debe estar abierto a todas las opciones que se le plantean, no hay una forma de hacer las cosas, la flexibilidad y adaptación son básicas en la sociedad actual y cuanto antes aprenda a adaptarse a cada situación mejor será para su desarrollo.


Fomentar la imaginación del niño


Y desde luego otro de los pilares para fomentar la imaginación de los más pequeños es a través de los cuentos e historias. La literatura transporta a los niños hacia otros contextos, aprenden a ponerse en la piel de nuevos personajes y comprenden que los actos tienen consecuencias. Los cuentos son fuente inagotable de aprendizaje y ese aprendizaje será el que le permita a su vez empezar a escribir sus propias historias.

El problema está en que en la mayoría de ocasiones el sistema de enseñanza actual no deja demasiado espacio para la imaginación y la creatividad. Los centros escolares tienen sus propios métodos y es difícil salir de este programa que además suele ser igual para todos, sin dejar espacio para la originalidad. Por ello serán los padres los que deban intentar que la imaginación de su hijo crezca y se desarrolle, nuca se sabe hasta donde puede llegar.