La sexualidad en los niños

La educación sexual de los niños ha sido, sin duda, uno de los caballos de batalla de los padres durante toda la historia. No hay cosa más complicada que encontrar la manera de abordar este tema desde una perspectiva que no resulte incómoda, ni para los pequeños ni para los adultos.

Para empezar, es necesario que nos acostumbremos a ver la sexualidad como algo natural, que forma parte de nuestra naturaleza, en nuestra dimensión de personas.

Cuando hablamos con un niño de sexo, debemos esforzarnos en hacerle entender que la sexualidad es una característica intrínseca de las personas, que nos acompaña a lo largo de nuestra vida, y que nos convierte en únicos.

Un experto nos diría que hay tantas sexualidades como personas.


Explicar la sexualidad a un niño


En muchas escuelas se explica educación sexual, pero no se habla de sexualidad. Con esto queremos decir que los padres debemos explicar más a los niños de lo que son, por ejemplo, los genitales femeninos. Una buena definición que dan los expertos en educación sexual para que los niños entiendan lo que es la sexualidad es “una de las formas que tenemos las personas para comunicarnos, darnos cariño y placer, y divertirnos juntas”


La actitud de los padres


De la actitud de los padres depende mucho que los hijos tengan un buen conocimiento de lo que es la sexualidad. No es necesario que seamos sexólogos expertos para que seamos capaces de explicar abiertamente, y sin traumas o vergüenzas, lo que es el sexo.

Eso sí, lo que debemos evitar en todos los casos posibles es hablar con un niño de sexo como si éste fuera una persona adulta. Siempre debemos ponernos en el lugar de nuestro hijo, y hablarle del sexo como lo puede sentir una personita de su edad: sin erotismo, y sin placer genital.


Las bases de la educación sexual


A parte de la sinceridad, y de una actitud abierta, los padres debemos tener en cuenta ciertos puntos básicos que no deben faltar en la educación sexual de nuestro hijo. Por ejemplo, es esencial que sepamos enseñarle las diversas emociones en torno a las que puede girar el mundo del sexo, y como se demuestran. Asimismo, es necesario que seamos conscientes de que somos un ejemplo de comportamiento para él, y que le demostremos que vivimos nuestra sexualidad sin traumas, ni tabús, y siempre desde el respeto.


Trucos para abordar el tema del sexo


La firmeza y la seguridad en nosotros mismos debe ser nuestra actitud clave a la hora de hablar de sexo con nuestro hijo. También es importante que no le atosiguemos con conceptos e ideas, sino que nos mantengamos a la expectativa de sus preguntas, y de cómo evoluciona su curiosidad a medida que crece.

Un buen truco es que empecemos, desde que conoce su cuerpo, a hablar de sus partes genitales con su nombre real. Si tenemos una cabeza, también tenemos un pene, y una vagina. De esta manera, el niño no se siente confundido, y empieza a asumir con naturalidad lo que es el sexo.