Vacaciones: tiempo de colaborar con los padres

Tiempo libre para todos, los niños no tienen colegio, los padres están libres por unos días de sus obligaciones laborales… es el momento de aprovechar ese tiempo pasándolo en familia.

Durante el año las rutinas de cada miembro de la unidad familiar no dejan mucho espacio para compartir aficiones, momentos de ocio u otro tipo de tareas.

Los niños tienen bastante con el cole, las extraescolares, los deberes… y los padres se conforman con tener el tiempo suficiente de descansar, mantener la casa en orden y pasar algún rato con sus hijos. Las vacaciones ofrecen la oportunidad de cambiar este esquema.


Las vacaciones escolares son muy largas: hay que hacer planes


Al llegar las vacaciones la mayoría de niños se desentienden de sus tareas habituales y piensan solo en actividades divertidas, esto es positivo y necesario para desconectar y coger fuerzas para el siguiente curso. Pero las vacaciones escolares son muy largas, en la mayoría de ocasiones mucho más que las de los padres, por lo que, además de ocio y diversión se debe aprovechar también para aumentar la colaboración de los niños en casa.

Y es que el hecho de tener a los niños en casa durante las vacaciones supone un trabajo extra, comen en casa y pasan más tiempo trasteando, por eso los padres deben reforzar en ese momento la colaboración con las tareas del hogar. Si nunca han realizado su parte es el momento de que empiecen a hacerlo creando unas rutinas que se deberán mantener todo el año, si los niños ya colaboran en casa de forma habitual pueden aumentar la frecuencia o el número de tareas asignadas con el fin de hacer más llevadero a sus padres el cuidado de la casa.

No se trata de imponerlo como una obligación, ni tampoco como algo a través de lo que obtendrán premios o recompensas. Los niños deben saber que mantener el orden en casa es una tarea más que se debe llevar a cabo, igual que el hecho de hacer los deberes o ir al cole. Para ello lo mejor es plantear al comienzo de las vacaciones un planning con las tareas que cada uno debe llevar a cabo.


El reparto de obligaciones deberá hacerse en función de la edad del niño


Ese reparto se deberá hacer en función de la edad y capacidades de cada uno y pueden ir desde hacer la cama a poner la mesa, pasando por recoger la ropa sucia, barrer, ordenar su cuarto… Si son varios los niños en casa es bueno que estas tareas vayan rotando a fin de que todos hagan de todo y aprendan a su vez las diferentes rutinas.

La ventaja de hacerlo en verano es que los niños cuentan con más tiempo, poco a poco se irán acostumbrando y acabarán adquiriendo la costumbre, de forma que cuando comience el curso escolar nos encontraremos con que los niños han automatizado una serie de tareas, lo que supondrán una gran ventaja para los padres.

No debemos olvidar que son vacaciones, por ello, además de colaborar en casa, habrá que encontrar momentos para la diversión y el ocio en familia.