Control y autocontrol de la diabetes infantil en la escuela

La diabetes es una enfermedad que puede presentarse desde el nacimiento o desarrollarse con el paso del tiempo. En ambos casos el organismo presenta un problema a la hora de convertir el azúcar que se consume en la energía que se necesita para funcionar.

La hormona insulina es la responsable de esta transformación y si escasea o las células no responden ante ella como deberían es cuando el nivel de azúcar en sangre se eleva y se producen síntomas como fatiga, visión borrosa, mucha sed, ganas frecuentes de orina o pérdida de peso.

Con el tiempo y sin el tratamiento preciso se pueden desarrollar otros problemas como defectos permanentes en la visión, úlceras e infecciones en la piel y daños en los nervios.


Tipos de diabetes en los niños


La diabetes puede ser a su vez de tipo I o de tipo II, en la primera el organismo no produce suficiente insulina y por tanto es necesario suministrarla mediante un tratamiento concreto, en el segundo caso la diabetes se produce normalmente asociada al sobrepeso, por lo que suele ser suficiente con dieta y ejercicio. Esta clasificación es importante a la hora de abordar su tratamiento y control en los niños, ya que no será lo mismo tener que llevar inyecciones a clase que solo seguir una dieta concreta.

Lo primero al afrontar un caso de diabetes en la escuela es informar a profesores y a todo el personal del centro que vaya a estar en contacto con el niño a fin de cerciorarse de que saben actuar ante una posible crisis y conocen el protocolo a seguir, esto es, el niño deberá realizar controles de sus niveles de azúcar en sangre, puede que necesite comer más a menudo, acudir a la enfermería o no realizar determinados ejercicios físicos.


Niños diabéticos y su autocontrol


Cuando se trata de niños pequeños es básico el control paterno pero poco a poco el niño debe conocer su problemática y hacerse responsable de ella. Esto se debe hacer de una forma normalizada, intentando que el menor lleve una vida lo más normal posible. A la hora de ir a clase hay que cerciorarse de que cuenta con lo necesario para controlar la diabetes, como medicamentos, materiales para las pruebas, agua y alimentos, tampoco hay que olvidar algún tipo de identificador médico.

El niño debe saber cómo actuar ante cualquier problema que le surja, a quién acudir en caso de que no haya enfermería o no esté en ese momento y si los síntomas que padece requieren atención inmediata o pueden esperar.

En todo este proceso los profesores y demás miembros de la comunidad escolar se deben mostrar comprensivos si, por ejemplo, durante un examen es preciso tomar una medicación. El niño no debe tener problemas en comunicarlo y en todo caso siempre pueden intervenir los padres, aunque lo mejor es que sea el propio afectado el que poco a poco aprenda a hacerse cargo de su enfermedad y de lo que precisa.