Juguetes infantiles: los juguetes no tienen sexo

El juego forma parte indispensable de la vida del niño, es la manera a través de la cual interpreta el mundo que le rodea, juegos y juguetes le ayudan a desarrollar su imaginación, creatividad y a entender las reglas que rigen su sociedad.

Es a partir de los 2 años cuando el juego empieza a adquirir ese aspecto simbólico tan necesario para el adecuado desarrollo cognitivo y emocional del menor.

Antes de esa edad el niño se limita a manipular piezas, jugar a meter y sacar objetos o entretenerse con juguetes musicales, pero a partir de los 2 y sobre todo los tres años notaremos como el niño juega a hacer la comida, conducir un coche, ir al cole… Empieza a reproducir en forma de juego todo aquello que observa y vive en su entorno.


Los niños no saben diferenciar el «sexo» de los juguetes hasta los 3 ó 4 años


En este proceso no hay diferencias de sexo, de hecho los niños no son muy conscientes cuando tienen entre 2 y 3 años de que es ser niño y que niña, y por lo tanto lo mismo les da jugar a coches que a cocinitas. Debemos tener claro que somos nosotros, los adultos, y en general la sociedad en que vivimos la que marca el género. Solo hay que observar con atención los anuncios de juguetes tanto en revistas como en la televisión.

Tonos rosas, muñecas, cocinas y carritos para las niñas, clores azules y rojos, movimiento, acción, y motores, para los niños. Puede que un niño de tres años juegue tranquilamente con su cocinita, pero al final el mensaje que recibe de los medios de comunicación, y no nos engañemos también de su entorno cercano que empieza a ver ‘raro’ que este niño no quiera más que cocinas o muñecas, es que eso no es para niños y se ve a abocado a los juguetes considerados masculinos.

Como podemos comprobar todo esto no son más que prejuicios que acabamos imponiendo a nuestros hijos. A ellos les gusta jugar con cocinas y muñecas porque les gusta hacer lo que hace su mamá o su papá, con él o con su hermano pequeño. Con estas acciones comprende su entorno y se divierte imitando, que al fin y al cabo es la manera en que aprenden. Y a ellas les gusta también correr con un coche o jugar a la pelota, conducir como sus padres o jugar al fútbol como en la tele.


Los juguetes influirán mucho en la formación de la personalidad del niño


Los juguetes ofrecen así esa posibilidad de desarrollar la imaginación y repetir roles, da igual que nos los intenten vender como de niños o de niñas. Somos los padres los que tenemos la responsabilidad de evitar caer en este error y debemos proporcionar a nuestros hijos todos los juguetes que deseen, sea una muñeca o un mecano. Si les limitamos los juguetes realmente no hacemos más que limitar sus posibilidades de desarrollo, ofreciéndole un abanico amplio de posibilidades serán ellos los que elijan. Seguramente al final los niños se decantarán más por los juguetes de acción y las niñas acabarán con las muñecas, pero no seamos nosotros los que les impongamos ya esas barreras, intentemos derribarlas.