La educación de un niño superdotado

El niño está muy adelantado, ya habla muy claro, entiende todo lo que se le dice y está por encima de los de su edad. Son las primeras sospechas, en el colegio se confirma, su nivel de inteligencia está por encima de la media, tenemos un hijo superdotado.

Ante la noticia no todos los padres reaccionan igual, normalmente suele experimentarse una mezcla de orgullo, preocupación y miedo, y es que la experiencia nos dice que los diferentes no lo suelen tener fácil en una sociedad donde lo que importa es la ‘media’.


Es importante el buen desarrollo intelectual, social y emocional de los niños superdotados


Por ello como padres nuestra responsabilidad primera es que nuestro hijo no sufra, que sepa que es diferente y que ello no le condicione su desarrollo intelectual, social y emocional.

No es una tarea sencilla, educar en la diferencia cuando está en un contexto de iguales tiene sus complicaciones, por eso va a ser vital la implicación de padres, profesores y del propio niño en el proceso.

Una de las armas que los padres van a tener que desarrollar es la paciencia, además de grandes dosis de humildad. El niño superdotado es sumamente curioso, puede preguntar sin descanso y ante sus cuestiones muchas veces no tendremos respuestas, lo que habrá que admitir sin complejos.

Es necesario que el niño en casa sea tratado, en todo lo que no tenga que ver con su mayor capacidad intelectual, igual que los demás, es decir, no debe tener más ni menos privilegios. Recoger los juguetes, salir a jugar, poner la mesa… las tareas se deben realizar de igual manera y no caigamos en el error de pensar que porque nos razone la teoría de la relatividad no necesita que le abracemos y le besemos. A veces se piensa en los superdotados como pequeños adultos y se deja de lado su parte emocional, que es la que le toca por edad, con el agravante de que puede que se sientan más solos entre los niños de su edad. No les neguemos en casa todo el cariño que necesitan y porqué no, las regañinas necesarias.


Trabajar codo con codo padres y educadores del niño


El trabajo con los educadores va a ser fundamental, más allá de que tenga que tener un programa de estudios adaptados, la misión de los profesores será asegurarse también de su buena integración en el aula. El niño superdotado disfruta igual que el resto jugando al fútbol o saltando a la comba, hacer que esto sea posible deberá ser una tarea conjunta de padres y educadores.

Habrá que potenciar y facilitar su interés por aprender pero sin perder de vista que es un niño, no será bueno sacrificar horas de parque o de deportes porque asista a clases especiales, se trata de combinar ambos aspectos y facilitar la socialización del niño con sus compañeros. La integración en los centros escolares corrientes, con la adaptación precisa, es la mejor arma para asegurar que el niño sigue el desarrollo emocional que le toca, facilita que tenga amigos de su edad y que aprenda a desenvolverse en sociedad. Aunque siempre estará la opción de asistir a centros especiales donde atenderán de forma específica todas sus necesidades.