La estimulación temprana infantil

La estimulación temprana infantil

Hubo un momento, no hace muchos años, en el que se vivió un auténtico boom en lo que a estimulación temprana se refiere. Parecía que no eras un buen padre si no te apuntabas a todo tipo de clases y ejercicios con los que acrecentar al máximo las posibilidades de tu hijo, desde antes de nacer incluso. Había que desarrollar todo su potencial, música, masajes, juegos… un sinfín de actividades para que nuestro hijo fuera el más estimulado del mundo.

Hoy en día parece que las aguas han vuelto a su cauce, está comprobado que un bebé no va a avanzar más allá de lo que le permita su desarrollo evolutivo, esto es, no tiene sentido empezar a correr cuando aún no se sabe andar. El cerebro de un bebé está preparado para ir avanzando de forma progresiva por el camino de los nuevos conocimientos, antes de aprender una cosa nueva tiene que asentar sus conocimientos previos. Y esto es lo que tienen que tener claro los padres.

Qué es la estimulación temprana

Cuando hablamos de estimulación temprana por tanto nos referimos a conocer el momento por el que pasa nuestro bebé y ayudarle a dar los pasos necesarios para que vaya avanzando con los estímulos precisos. Y es que también está comprobado que la sobrestimulación en nada beneficia a los bebés, más allá de hacerlos sentir confundidos ya que todavía no están preparados para lo que pretendemos que aprendan.

La estimulación puede comenzar sin problemas antes de que el bebé nazca, es cierto que los niños que escuchan música dentro del vientre materno saben reconocer estos sonidos fuera del útero y que la música clásica les relaja y empieza a trabajar su sensibilidad musical, por tanto podemos aprovecharnos de todo ello. Desde antes de nacer los niños también son muy conscientes de las sensaciones que les llegan desde el exterior, especialmente todo lo que tiene que ver con su madre, por eso, acariciar la barriga y hablar al bebé va a servir para fortalecer esas conexiones emocionales.

Lo importante es estimularlo de forma natural, sin forzarle

Una vez el bebé ha nacido se puede seguir en esta línea, un bebé de pocos días apenas va a distinguir formas y colores y seguramente se va a asustar ante las músicas y ruidos fuertes, por tanto debemos aprovechar para acariciarlo, hablarle dulcemente o cantarle canciones. Según vaya estando preparado podemos empezar con otras actividades. Desde el momento en que empieza a distinguir nuestra cara podemos hacerle divertidas muecas y hablarle muy a menudo, esta será la mejor forma para que tienda a imitarnos y por tanto pueda desarrollar antes el lenguaje.

Objetos luminosos, juguetes musicales, pelotas… Poco a poco el bebé irá demostrando interés por todo lo que le rodea, así la mejor forma de estimularlo será poner a su alcance todo aquello que le llame la atención, dejarle que experimente, siempre de forma segura y alentarle a que supere pequeños retos, dentro de sus posibilidades. La misma forma de actuar seguiremos cuando empiece a gatear o andar, el mejor estímulo será motivarle, contando siempre con nuestro apoyo y confianza.