Mi hijo no pronuncia bien: la dislalia

Llamamos dislalias a las alteraciones que se producen en la articulación en uno o varios fonemas, es decir, la dificultad o incapacidad de articular uno o más fonemas de forma correcta. Por ejemplo, cuando un niño pronuncia «zi» en vez de «si» o «pego» cuando quiere decir «perro». El lenguaje del niño se verá más o menos afectado según sea el número de fonemas que no pronuncia bien.

La imposibilidad que tiene para realizar una pronunciación correcta la manifiesta con distintos síntomas o errores: cómo son la sustitución, la distorsión , la omisión o inserción.


Clasificación de los errores en la pronunciación


Se denomina sustitución cuando un sonido correctamente emitido es sustituido por otro dentro de la palabra.

Esto se debe a que el niño es incapaz de pronunciar ese fonema y los sustituye por otro que se le hace más fácil de pronunciar. Por ejemplo, la /r/ suele ser cambiada por la /g/ ó /d/ , dirá “gana” en vez de “rana”.

Otra alteración es la distorsión, es debida a una imperfecta posición en los organos de la articulación, a la falta de control de los movimientos o la forma de salir el aire para la fonación. Las distorsisones suelen ser más personales que las sustituciones, cada niño tiene las suyas propias. La sustitución y la distorsión son los errores más frecuentes en las dislalias.

Otro sintoma que se puede presentar a la hora de articular un fonema es el de la omisión. En unas ocasiones la emisión se dá en fonemas y otras en silabas. Por ejemplo “ cata” por “carta”, “pato” por “plato”, “fante” por “elefante”. La mayoría de los niños con dislalia suelen omitir una de las consonantes de los sinfones (sinfones son dos consonantes juntas), cómo es el caso del ejemplo de “pato” por “plato”.

Las alteraciones de inserción se suelen dar con menor frecuencia. Ejemplo: “plato” el niño diría “palato”.


Tipos de dislalia


Dislalias evolutivas o fonológicas

Son las alteraciones en la pronunciación que son consecuencia de la inmadurez del lenguaje ( los órganos de la articulación aún no están del todo desarrollados). Se dan en la fase en la que los niños no articulan o distorsionan los sonidos. Es una fase en el desarrollo del lenguaje.

Estas dislalias remiten con el tiempo, suelen ser las más comunes en los niños. No conviene intervenir antes de los cuatro años y no deben preocupar a los padres.

Dislalias audiógenas

Son las alteraciones en la pronunciación causadas por falta auditiva o discriminación auditiva. El niño no oye bien, no discrimina bien los sonidos y ésto hace que no articule correctamente.

Dislalias funcionales

Son las alteraciones que están permanentes en la articulación y persisten más allá de los cuatro años. Son debidas fundamentalmente a dificultades motrices, pero sin causa orgánica. Es decir, ningún órgano de la morfología del habla está en mal estado, pero existen dificultades motoras a la hora de pronunciar algunos fonemas.

Normalmente se deben a la falta de psicomotricidad fina a nivel periférico, falta de estimulación del lenguaje, sobreprotección, traumas, imposibilidad de imitar los movimientos a la hora de articular las palabras y/o déficit en la estimulación auditiva.

Necesitan ser intervenidas por un logopeda o maestro de audición y lenguaje, el tratamiento suele ser más prolongado.


Tratamiento de la dislalia en casa


Los padres podemos contribuir en su tratamiento cambiando nuestra actitud, vocalizando mejor, hablándoles mirándoles a la cara, estimulando su lenguaje a través de cuentos y canciones. Nunca deberemos usar el lenguaje del niño ni imitarlo. Por ejemplo, no deberemos decir : “no tá la ota” queriendo decir “ no está la pelota”. De forma contraria cuando el niño vocalice de forma incorrecta nosotros lo repetiremos de forma correcta sin necesidad de corregirle.

Por ejemplo:

Niño: “ quero maz patano”

Padres: “ ¿quieres más platano?

Niño: “ No ta la pima”

Padres: “ Ah!, no está la prima.

De esta manera el niño no se sentirá corregido y irá adquiriendo el lenguaje corrigiendo sus errores de pronunciación. Deberemos hablar a nuestros hijos de forma clara pero con frases sencillas si son pequeños. Sin usar un lenguaje infantil.