Cuidados de la piel del bebé recién nacido

La piel de un bebé tiene un PH superior al de los adultos (menos ácida su piel), por lo que tiene mucha menos capacidad protectora. Por eso, es importante que se preste especial atención a su cuidado e higiene. A la hora de bañar a un bebé recién nacido es importante tener en cuenta que su piel es muy delicada.

Por eso, hay que usar un gel de baño especial, ya que la mayoría de jabones le pueden resultar demasiado agresivos y provocarle sequedad o irritaciones. Lo ideal es que sea un gel con un PH de 4 a 4’5.

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La hidratación


En principio, la piel de un niño recién nacido está mucho más hidratada que la de los adultos, en buena parte gracias a que nace recubierto con la vérnix caseosa. Pese a esto, la mayoría de los padres aplican una hidratación para hacer aun más agradable el contacto de la piel, tanto para ellos como para el propio niño. Para ello, es suficiente con una loción hidratante hipoalergénica especial para recién nacidos, en crema o en aceite.

Es importante que se aplique, sobretodo, hidratación en las zonas que tienen más pliegues y que tienden a estar más húmedas, como las nalgas y la barbilla. También el empeine y la piel de detrás de las orejas necesitan una hidratación especial.

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La colonia en la piel del bebé


Muchos padres dudan de la conveniencia de poner colonia a un bebé, por sus posibles efectos sobre la piel. Lo más recomendable es usar formulada especialmente para niños – es decir, sin alcohol – y aplicarla en la ropa, en lugar de directamente sobre la piel.

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Posibles agresiones externas a la piel del bebé


La piel de un bebé debe protegerse especialmente del efecto de los rayos del sol que incidan en ella, y de la ropa que usa habitualmente, ya que le puede producir roces y pequeñas heridas. Por lo tanto, es esencial extremar los cuidados en ambos sentidos.

En la referente a la ropa, hay que empezar por escoger prendas hechas a base de tejidos naturales, como el algodón natural. Es recomendable evitar todas aquellas fibras, como las sintéticas y la lana, que no son tan suaves y pueden, incluso, provocar picor al niño.

La ropa debe lavarse sin suavizantes, ni lejías y usando un detergente muy suave, para evitar que queden sustancias químicas adheridas al tejido, e irriten la piel del bebé.

En cuanto a la protección de la exposición directa al sol, hay que decir que en las primeras semanas hay que sacar al niño a pasear convenientemente vestido, para evitar la incidencia del sol directa en su piel. Hay opiniones diversas en cuanto a si se debe aplicar una crema protectora a bebés menores de 6 meses. En el caso que el médico lo recomiende, se debe respetar estrictamente la intensidad y tiempo que la piel del bebé esté expuesta al sol. Además, será una buena medida de precaución probarla en una pequeña zona de la piel del bebé, para comprobar que no le produce ninguna reacción alérgica.