La salud bucal de los niños

Suele ocurrir que el momento en que se les empieza a prestar atención a los dientes de los niños es cuando se les empiezan a caer los de leche o cuando surge algún problema porque se les rompan o salgan caries. Pero la salud bucal de los más pequeños debe tenerse en cuenta desde el primer momento.

Del mismo modo que les lavamos la cara o las manos debemos cuidar su boca, ya que será la única forma de prevenir problemas posteriores.

Por tanto el cuidado de la salud bucal debe comenzar desde que son bebés, aunque aún no tengan dientes debemos vigilar sus encías, podemos pasar el dedo con una gasa sobre ellas para mantenerlas en buen estado. Una vez empiezan a romper los dientes hay que controlar su salida, si notamos que algún diente no está colocado como es debido podemos consultar al dentista. Normalmente son problemas que se solucionarán según los dientes vayan ocupando sus huecos aunque un diagnóstico precoz nos puede dejar más tranquilos.


Hasta los dos años se le puede acostumbrar al niño a sentir el tacto del cepillo en los dientes


Hasta que el niño tiene la habilidad de cepillarse el mismo los dientes, lo que puede empezar a ocurrir a partir de los dos años, es bueno que sean los padres los que realicen estar tarea con un cepillo adecuado, sin pasta dentífrica. Se trata de que los niños se acostumbren a esta rutina de igual forma que aprenden a lavarse las manos. Llegará un momento en que serán capaces de hacerlo sin ayuda. Para que este proceso se adquiera de forma natural es básico el ejemplo de los padres, los niños imitan lo que hacen sus padres por lo que la mejor forma de que aprendan será haciéndolo nosotros.

A partir de los tres años se recomienda la primera visita al dentista. En este momento ya estarán fuera los veinte dientes que forman la primera dentadura de los niños, el dentista puede valorar si todo está correcto, en aras de prevenir cualquier futura complicación. Y es que el cuidado de los dientes va a ser vital para asegurar que los dientes definitivos hagan su aparición en el mejor escenario posible.


La caries en los dientes de leche puede ocasionar problemas graves


Se tiende a pensar que una caries en un diente de leche no es grave, al fin y al cabo, se va a caer, pero esa caries puede dañar profundamente la raíz y por tanto afectar al diente que viene detrás. Del mismo modo, cualquier rotura o pérdida prematura de un diente de leche puede tener consecuencias en los definitivos, se puede perder el hueco o dañar la estructura. Por todo ello ante cualquiera de estas circunstancias es necesario visitar al dentista que nos aportará la mejor solución.

Lo ideal es evitar llegar a estos extremos, por eso, además de la visita preventiva, debemos hacer que nuestros hijos mantengan, junto a los hábitos de higiene bucal, una alimentación sana. No significa que no puedan comer chucherías o chocolate, pero sí se debe limitar su consumo y extremar la limpieza después. Fomentar el consumo de frutas en detrimento de los dulces industriales será una de las mejores armas para conseguir una perfecta sonrisa.