La oxiuriasis o infección por lombrices

La infección por lombrices que padecen muchos niños y bebés se llama oxiuriasis. Se trata de una infección por parásitos, que se alojan en el intestino delgado y que, pese a no ser grave, causa muchas incomodidades al pequeño.

Un niño con oxiuriasis se siente muy incómodo, ya que las lombrices crecen en sus intestinos y bajan por ellos hacia el ano para poner huevos.

Esto le provoca un gran escozor, sobretodo por la noche. Debido a este picor, no consigue dormir bien por la noche e, incluso, es probable que le rechinen los dientes por la propia ansiedad que siente.

Además, hay que tener en cuenta que la oxiuriasis no deja de ser una infección, por lo que es muy probable que el pequeño acabe teniendo fiebre, y malestar general.


La causa de la oxiuriasis


Esta enfermedad la causa un parásito, que instala sus gusanos en el intestino delgado y grueso, y que se contagia por la simple inhalación, lo que resulta muy fácil porque sus huevos se encuentran en prácticamente cualquier sitio.

La presencia de este parásito se confirma fácilmente con el análisis de una muestra de heces del niño, recogida a primera hora de la mañana.


El tratamiento


El tratamiento de la oxiuriasis en niños y bebés consiste en la administración de dos dosis de medicación antiparasitaria, divididas en dos semanas diferentes. También es importante que los que conviven con el niño sigan el mismo tratamiento, para evitar posibles contagios.

Además, es importante saber como se transmite la oxiuriasis, que tiene diversas vías para acceder al organismo muy fácilmente, ya sea a través de comer alimentos crudos mal lavados, ponerse en la boca cosas infectadas (como la mano después de haberse rascado el ano, debido al picor característico de la enfermedad), compartir ropa con niños infectados y por no lavarse las manos después de jugar en parques públicos, donde es fácil el contagio por las lombrices que anidan en la tierra y la arena donde juegan los pequeños.


Qué hacer para acabar con la oxiuriasis


Evidentemente, si sospechamos que un niño padece de lombrices en sus intestinos, lo primero que debemos hacer es acudir al pediatra para que confirme el diagnóstico de oxiuriasis. Una vez el médico le haya recetado el medicamento adecuado para acabar con la infección, en casa podemos seguir algunas medidas básicas:

Lo primero es asegurar una buena higiene del ano del pequeño, lavándolo siempre con agua y jabón, sobretodo después de defecar. Si todavía lleva pañales, es importante no usar esponjas para lavarlo, porque allí pueden quedar los huevos de las lombrices. Por lo tanto, es mejor recurrir a las toallitas desechables.

Las medidas de higiene se deben completar, inevitablemente, con lavar constantemente las manos del pequeño, y cortarle las uñas. Además, su ropa hay que cambiarla diariamente, y lavarla a parte de las de los demás miembros de la familia, y con agua caliente. De esta manera se consigue acabar con los posibles restos de lombrices.