Los alimentos con más ácido fólico para el embarazo

La alimentación es una de las cuestiones más importantes durante el embarazo, ya que, sin duda, que la madre siga una dieta equilibrada y variada, así como con todos los nutrientes necesarios, será muy beneficioso, tanto para ella como para el desarrollo de su bebé.

De este modo, en la alimentación de la embarazada tiene un papel fundamental el ácido fólico, sobre todo en los dos primeros meses de embarazo.

Y es que cuando comienza la gestación también aumenta la necesidad de esta vitamina, ya que es necesaria para el crecimiento de los tejidos maternos y luego, durante el embarazo, para el crecimiento del feto. Además influye en el desarrollo del sistema nervioso del feto y también en el de las células de la médula ósea, que participan en la producción de los glóbulos, tanto rojos como blancos, del bebé y de la madre.

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Beneficios del consumo de ácido fólico en el embarazo


Por todo ello, el ácido fólico, perteneciente al grupo de las vitaminas del complejo B, tiene un papel muy importante durante este proceso. De hecho, su carencia puede provocar que la madre sufra anemia y aumenten los riesgos de aborto espontáneo. Asimismo, la carencia de la misma, también puede provocar consecuencias en relación al bebé, tales como la posibilidad de nacimiento prematuro, alteraciones en el desarrollo del tubo neural del embrión e, incluso retraso del crecimiento.

De este modo, hay mujeres que, cuando están planeando quedarse embarazadas, ya empiezan a tomar ácido fólico. Aun así, en estos casos, siempre deberán estar aconsejadas por su ginecólogo. Aun así, si no lo toma previamente, no tiene que alarmarse una vez que está embarazada, ya que aún está a tiempo.

Los especialistas aconsejan que la cantidad que una mujer debe ingerir de esta vitamina durante el periodo de gestación es de 400 microgramos al día. Para ello, habrá que combinar alimentos ricos en este nutriente, tales como verduras y ensaladas verdes (lechugas, espinacas), frutas (naranja, melón, plátano, frutas rojas), los cereales en general y sus derivados, legumbres (lentejas, garbanzos), huevos, pan, hígado, así como quesos, especialmente los maduros o los de tipo azul o camembert. Aun así, a pesar de que se han mencionado los alimentos que pueden contener más cantidad de este nutriente, es conveniente que se acuda a un especialista para que aclare las dudas que pueda tener la embarazada o le dé alternativas si hay algunos de ellos que no son de su agrado.

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Además de los alimentos hay que tener en cuenta su preparación y cocción


Además habrá que prestar atención a cómo preparar estos alimentos, vigilando su cocción, ya que habrá que intentar aprovechar al máximo el contenido de ácido fólico que contienen. No habrá que cocerlos mucho tiempo, ya que los folatos se destruyen a causa del excesivo calor, la luz y la ebullición. De este modo, será conveniente cocerlos al vapor poco tiempo y con escasa agua, ya que, de lo contrario, dicho nutriente se perderá en el agua en el momento de la cocción.

Así, mirando las cantidades, una ensalada con espinacas y lechuga le aportará 120 microgramos de ácido fólico, una yema de huevo tiene 40, mientras que un plato de verduras verdes contiene de entre 100 a 200 microgramos. En cuanto al queso, una porción de queso brie, de aproximadamente 30 gramos, aportará 50 microgramos de esta vitamina, mientras que una pieza de fruta tiene de 15 a 60.

En definitiva, si se siguen estas recomendaciones, será sencillo que la mujer tenga en su organismo la dosis necesaria de esta vitamina, tan importante durante la etapa del embarazo.