Nariz tapada en el embarazo

Una de las consecuencias quizá menos conocidas del embarazo, pero a la vez más común es la nariz tapada o congestión nasal. Muchas mujeres piensan que puede ser un resfriado debido a que el sistema inmunológico está más debilitado para acoger al bebé, pero lo cierto es que esta congestión nasal no tiene porqué ser consecuencia de un constipado.

Casi el 30% de las embarazadas sufre esta dolencia que se denomina rinitis del embarazo.

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Causas de la rinitis del embarazo


La rinitis puede comenzar casi desde el principio del proceso de gestación y alargase incluso hasta después del parto. Está provocada por el aumento de estrógeno, una hormona necesaria para el mantenimiento de la gestación. Este aumento contribuye a que se inflamen las mucosas de la nariz y a que se genere más mucosidad. También tiene que ver el hecho de que durante el embarazo aumenta el volumen de sangre lo que dilata los vasos sanguíneos y provoca esta inflamación en las fosas nasales.

Si esta molestia no va acompañada de otros síntomas como tos, dolor de garganta, fiebre o dolor de cabeza no se trata más que de una rinitis gestacional. En el caso de que aparezcan el resto de síntomas habrá que consultar al médico ya que puede deberse a un resfriado o a otro tipo de infección. También habrá que distinguir una rinitis de una alergia, si además de la nariz tapada hay estornudos, picos de ojos, nariz o garganta, es probable que se trate de alergia. Durante el embarazo las alergias se suelen agravar e incluso se puede reaccionar ante sustancias o productos que antes no causaban ningún efecto.

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Consejos para mejorar la rinitis


Para intentar sobrellevar esta molestia de la mejor forma posible se pueden seguir una serie de recomendaciones. Lo más importante será beber mucha agua y descansar con la cabeza elevada respecto al cuerpo para respirar mejor. Otro remedio útil puede ser realizar baños de vapor, respirar sus vapores supone un alivio transitorio y además es una actividad relajante. En este sentido se puede colocar un humidificador en la habitación para respirar mejor. También existen soluciones salinas que se venden sin receta y que ayudan a descongestionar la nariz de forma natural.

Si la congestión es muy molesta y nos impide mantener nuestro ritmo de vida siempre se puede acudir al médico para nos ofrezca algún tratamiento. En los tres primeros meses no es recomendable tomar medicamentos ya que es el momento en que se están formando los órganos del bebé, pero el doctor será el que nos indique qué podemos y qué no podemos tomar.

La mujer embarazada debe evitar a su vez los ambientes muy cargados, llenos de humo o pasear por zonas con alto nivel de contaminación ya que esto solo agravará el problema. También hay que evitar los cambios bruscos de temperatura y sonarse muy fuerte.

Pese a que se trata de una situación molesta e incómoda que se puede prolongar en el tiempo, la mujer puede estar tranquila porque este tipo de congestión no perjudica en nada al bebé, y si no desaparece antes lo hará tras el parto.