Bebés con varicela

La mayoría de nosotros hemos pasado la varicela de niños y lo recordamos como aquella enfermedad con la que salen manchitas en la piel que producen mucho escozor. Pues así es, se trata de un virus que produce fiebre y erupciones en la piel.

Es una enfermedad muy contagiosa ya que es de muy fácil transmisión.

A parte de los síntomas más conocidos, ya mencionados, también produce dolor de cabeza, nauseas, vómitos y falta de apetito.

El virus causante de la enfermedad es del grupo herpes propagado por vía aérea (tos o estornudo) o por contacto directo. Hay que tener en cuenta que la probabilidad de contagio entre familiares y en el colegio es muy alta y por tanto hay que ser cuidadoso.

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Consejos para afrontar la enfermedad


La precaución debe aumentar considerablemente si el bebé tiene varicela y alguno de los dos padres no la ha pasado. En adultos la infección por este virus es mucho más grave que en bebes y niños ya que puede llegar a causar la muerte, por tanto debe evitarse totalmente el contacto con un pequeño enfermo.

Una vez en contacto con el virus el bebé puede tardar entre 10 y 20 días en presentar síntomas. Las vesículas que salen con las erupciones se rompen liberando un líquido, es un proceso totalmente normal, así que no es necesario alarmarse, pero este líquido es especialmente contagioso.

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Tratamiento específico


Si tu bebé ha contraído varicela debes saber que no existe ningún tratamiento, hay que pasarla. Para paliar los síntomas el médico le recetará los antitérmicos más adecuados, antivíricos específicos si fueran necesarios y, si es posible, un antihistamínico para reducir el picor.

Debes saber que si tu bebé tiene varicela para bajarle la fiebre podrías darle ibuprofeno o paracetamol pero nunca aspirina ya que en algunos casos puede propiciar el desarrollo del síndrome de Reye, enfermedad grave. Siempre consulta con tu médico cualquier medicación a darle al bebé.

Puedes vacunar al bebé como indican los calendarios de vacunación, de este modo disminuirás el riesgo de que la enfermedad se convierta en un caso grave. En condiciones normales la vacuna no tiene efectos secundarios graves, pero si tu hijo ya no entra dentro del calendario es mejor que no le vacunes pues sería contraproducente.

Si eres reacia a darle antihistamínicos al pequeño puedes intentar calmar su picor con “talquistina” o polvos de talco. Procura que estén sin pañales el mayor tiempo posible ya que les pueden resultar incómodos con las pupas.

Trata de evitar que se rasquen ya que pueden abrirse las erupciones ya que dejaran cicatriz y, peor, podrían infectarse. Procura mantener sus uñas muy cortas y cura las pupas tan a menudo como puedas. Mantén al bebé tan calmado como puedas pues así también le ayudaras a soportar mejor el picor.

A veces cuando el bebé tiene muy pocos meses la varicela puede complicarse de manera grave, no dudes en consultar con tu médico cualquier síntoma que salga de lo corriente y pregunta todas las dudas que te surjan, es mejor prevenir que curar.

Si estás embarazada y no has pasado la varicela debes tener mucho cuidado ya que en caso de contraerla podrían darse complicaciones con tu embarazo. Lo más seguro para ti y para tu bebé es que te mantengas alejada de cualquier niño que pueda haber contraído la varicela.