Señales que detectan el sufrimiento fetal

Al emplear el término sufrimiento fetal los expertos se refieren al estado que altera la fisiología del bebe antes o durante el parto, de forma que en poco tiempo se pueden producir graves lesiones o incluso la muerte.

Este sufrimiento es provocado fundamentalmente por que el bebé deja de recibir oxígeno, bien por compresión del cordón umbilical, por problemas en la circulación útero-placenta, causados por ejemplo por el desprendimiento de la placenta, o por otro tipo de complicaciones como hemorragias o infecciones.

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Recibir constantemente oxígeno y nutrientes es vital para el feto


Cualquiera de estas anormalidades provoca que el bebé deje de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios para seguir sintiéndose a salvo y seguro en el vientre de su madre y aparece la necesidad de sacarlo de allí.

Se puede hablar de dos tipos de sufrimiento, por un lado estaría el agudo que suele aparecer de pronto durante el parto, el alumbramiento se debe producir cuanto antes para evitar lesiones y daños mayores. Más complicado es el sufrimiento fetal crónico, en este caso la falta de oxígeno y nutrientes van sucediendo poco a poco, el bebé se va adaptando a estas carencias y seguramente presente un peso o crecimiento más lento. En este caso lo mejor no es adelantar el parto, habría que intentar solucionar el problema y esperar a que el bebé adquiriera un tamaño adecuado.

En este último caso la detección del sufrimiento se va a hacer a través de las revisiones ginecológicas y del resto de pruebas y análisis a los que se somete la gestante. Cuando se trata del sufrimiento fetal agudo es necesario el monitoreo fetal durante el trabajo de parto con el fin de detectar cualquier anomalía y actuar lo antes posible, adelantando el parto si es preciso.

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La señal más clara es el ritmo cardiaco del bebé


La señal más clara de que algo no va bien es la alteración en el ritmo cardiaco del bebé, puede presentan taquicardias o bradicardias, por aumento o disminución de la frecuencia cardíaca. Esta alteración suele aparecer durante y después de una contracción. Existen también una serie de signos cardio tocográficos y otras señales bioquímicas que se pueden constatar a través de la sangre del bebé tomada durante el parto.

Otra de las señales claras es la aparición de meconio en el líquido amniótico, esto implica que el bebé ha evacuado dentro del vientre materno, suele ocurrir como consecuencia de una situación previa de estrés fetal. El hecho de que este líquido esté contaminado es peligroso ya que puede afectar al niño. Si una mujer rompe aguas y detecta que están sucias debe acudir de inmediato al hospital.

La madre tiene además otras formas de darse cuenta de si su bebé está sufriendo. Una disminución en los movimientos del feto suele ser un buen indicativo. Para ello la madre debe conocer las pautas normales de comportamiento del bebé en su vientre y ante cualquier anomalía acudir al médico, especialmente si la fecha prevista de parto está cerca.

Si el sufrimiento fetal es cogido a tiempo las posibles alteraciones no tienen que ser graves y el recién nacido puede estar totalmente recuperado a los pocos días.